A pesar de la importancia de las webs, que como comentaba en un post anterior, “no han muerto”, sino que siguen muy vivas, sigue habiendo muchas páginas mal diseñadas, poco focalizadas, desactualizadas… y que no aportan valor al negocio.
Y cómo diseñar la web de forma correcta y útil sigue siendo una de las dudas más habituales para las compañías cuando alguien en la dirección se plantea que hay que renovar la actual. ¿Qué hay que hacer en estos casos? Lo habitual es buscar varias empresas de desarrollo para que nos pasen presupuestos. Pero eso es empezar la casa por el tejado, ahí está el gran error, que suele condicionar el resto del planteamiento y el resultado final
Para el diseño o rediseño de una página, lo esencial es definir en primer lugar (desde nuestra empresa) una serie de cuestiones, que son fundamentales para que quien nos vaya a diseñar la página pueda asesorarnos según las necesidades y objetivos de esa web y elaborar un presupuesto real. Son éstas:
1. Para qué voy a utilizar la página. Hay que intentar definir cuáles van a ser los objetivos que queremos conseguir con la web, además de dar a conocer el negocio. Si no los tenemos claros, es difícil que quien vaya a diseñarla lo consiga plasmar correctamente.
2. A qué público interesa llegar. Es conveniente acotar, aunque sea una horquilla amplia, el perfil y la edad de los internautas/clientes. Si nuestra intención es llegar a los más pequeños, habrá que pensar en ellos pero también en sus padres. Todo ello obliga a adaptar la información que va a tener la página, la organización de la misma, el lenguaje que se va a usar…
También hay que definir en este punto en cuántos idiomas va a estar accesible la web.
3. Qué puede aportar la web a los internautas y potenciales clientes. La página tiene que estar orientada a sus necesidades y demandas. La clave está en pensar como si fuésemos un usuario, por lo que es útil hacerse preguntas como ”¿Me interesa esta página? ¿Tiene contenidos interesantes? ¿Volvería?”.
4. Cada cuánto se actualizará. Una página estática es una inversión desaprovechada. El objetivo es conseguir fidelizar a los clientes para que vuelvan a menudo y lo harán si al acceder a la web encuentran información útil, interesante o actual. Hay que intentar acotar cada cuánto tiempo querremos actualizarla.
5. Quién la actualizará. Fundamental definir este punto: si tenemos a alguien dentro de la organización que se va encargar de ello, tenemos que pedirle a la empresa de desarrollo que lo forme. Si no tenemos a nadie, ellos posiblemente se encarguen.
Importante: si no tenemos a nadie y no sabemos cada cuándo se va a actualizar la página, es mejor pagar por actualizaciones específicas en lugar de un fee mensual.
6. Con qué tipo de contenidos. Además de la actualización periódica, hay que pensar más allá de las clásicas informaciones de texto: las imágenes y los vídeos despiertan la atención y muchas veces comunican mejor. ¿Tenemos estos recursos? ¿Seríamos capaces de desarrollarlos?
7. Qué está haciendo la competencia en la red. Conviene ver cómo están aprovechando las posibilidades de Internet las empresas de nuestro sector. Puede darnos ideas sobre cómo orientar nuestra presencia online y ayudar a encontrar factores que nos diferencien del resto. Y lo mejor es que está a un sólo click de distancia.
8. Estructura previa de contenidos y servicios. Para terminar, convendría hacer un listado de contenidos y servicios que nos gustaría que tuviera nuestra página (productos, álbumes, registro, buscador, archivo de informaciones…).
Y una vez definidos, ya podemos buscar quién nos la va a desarrollar, pero no antes. Reflexionar sobre los puntos anteriores (insisto, dentro de la propia empresa) nos permitirá:
-Tener más claro qué queremos conseguir con la web (algo que no suele ser lo habitual cuando se busca quién nos la desarrolle)
-Orientar adecuadamente a la empresa de diseño web para que pueda asesorarnos sobre la mejor opción y con un presupuesto más ajustado, porque todos los puntos anteriores condicionan el diseño y funcionalidades de la página y el gestor de contenidos que se vaya a utilizar (la herramienta que nos permite publicar y actualizar la página web).